Estamos en una reunión de trabajo, con la mente ocupada
en nuestros asuntos, cuando un compañero hace una sugerencia. Mientras tomamos
nota a las apuradas, nos damos cuenta de que su propuesta nos suena conocida,
pero no recordamos de dónde. Un momento. ¡Nos robó la idea!
Apropiarse de ideas ajenas en el lugar de trabajo es más
común de lo que se piensa. No se sabe con exactitud por qué ocurre pero se
piensa que el miedo y la pereza son responsables de ello en la misma medida.
Cuando alguien se siente incapaz de producir un cambio
positivo y necesario, robarle a otro la idea que no puede generar por sí mismo
comienza a verse como una opción posible.
Cómo manejar la situación
Más importante que conocer el porqué de esa actitud es
saber cómo reaccionar cuando notamos lo que está sucediendo. Podemos impedir que
alguien nos robe una idea si obtenemos reconocimiento por ella mucho antes de
realizar el trabajo.
Elaborar un proyecto también implica prever quiénes
deberían conocer nuestras ideas y cómo se enterarán de ellas. Cuando un grupo de
gente conoce y respalda nuestros planes, ninguna otra persona podrá interferir y
llevarse el mérito.
Especialistas sostienen que lo más conveniente es
enfrentar a quien se quedó con el reconocimiento, siempre que al encararlo no se
adopte una actitud acusatoria y a menos que exista una buena razón para evitar
la confrontación.
Expresar nuestra inquietud como un reclamo, puede
hacernos quedar como unos quejosos.
Tal vez la mejor opción en caso de que un compañero se
lleve el mérito por una idea nuestra sea tratar de recuperar el control y darle
impulso a esa idea.
Si alguien presenta una idea nuestra como propia en una
reunión de trabajo, no conviene hacérselo notar en ese momento. Es preferible
enviar luego un email a quienes asistieron a la reunión y proponer algunos
puntos que contribuyan a que la idea funcione. De esta forma, los demás sabrán
de nuestra capacidad como líderes y estrategas eficientes.
Un enfoque diferente
Algunos opinan que existe el concepto equivocado de que
las ideas, y el mérito por ellas, deben acapararse como si fueran la moneda de
cambio de una carrera. En realidad, las ideas florecen cuando se las abona con
el aporte de todo un equipo. Las personas que se fijan demasiado en quién es el
'propietario' de tal o cual idea, a menudo anteponen el propio interés al
beneficio de toda la empresa, una actitud que puede arruinar la carrera laboral.
En otras palabras se cree que nadie posee los derechos
sobre las ideas y que estas no pueden ser robadas, sino más bien difundidas. Si
alentamos a las personas para que propaguen nuestras ideas incrementamos
nuestras dotes de liderazgo más que si peleamos por el reconocimiento.
Consejos
Aquí presentamos cinco formas de manejar, o impedir, una
situación en la que alguien se adjudique el mérito por una idea nuestra (o
intente compartirlo).
1. Generar apoyo para la idea
Sucede con mucha frecuencia que, cuando se nos ocurre
una idea excelente, se la comentamos a la persona que tenemos más cerca. Pero es
mejor actuar de manera estratégica.
Preguntémonos quién es respetado y valorado como líder
dentro de la empresa y debería estar al tanto [de nuestras ideas]. Así,
estaremos comentando nuestra idea antes de que pueda ser robada y también
dejamos bien en claro que ella nos pertenece.
2. Reenfocar la situación
Cambiemos la perspectiva: no pensemos que nos robaron la
idea, sino que la difundieron. Felicitemos a la otra persona por el buen trabajo
de difusión que realizó y hablemos al jefe de la excelente tarea que llevó a
cabo este colega ayudando a sacar a la luz nuestra idea.
3. Pedir el respaldo de otros
Solicitemos a otros que hablen de nuestra idea en alguna
reunión anticipada, sobre todo si pensamos que podría despertar alguna
oposición. De esa forma, la gente se referirá a la idea como nuestra.
4. Pensar más allá de la idea en sí
Hace más de un siglo, a alguien se le ocurrió convertir
un carro de caballos en un automóvil. ¿Recordamos el nombre de esa persona? En
realidad, nos acordamos de aquellos que tomaron una idea y la desarrollaron.
5. Tomar prestado, estimular y reconocer el mérito
Cuando estimulamos abiertamente a alguien para que nos
'robe' las ideas y se acostumbre a 'robar' las de otros y llevarse el mérito,
nos pasan cosas maravillosas en el trabajo, cosas que jamás podríamos imaginar
si nos portamos como 'el llanero solitario' cuando tenemos una idea interesante.