En un mercado tan competitivo
como en el que vivimos en la actualidad, en el que hay una infinidad de
productos y servicios para todos los gustos y para suplir desde la necesidad más
básica hasta la más compleja; se torna mucho más común el encontrarnos con el
tema “precio”. Ya sea desde el punto de vista representante de ventas, para
quien se vuelve un tema común de objeción por parte de sus clientes a la hora de
cerrar negociaciones, hasta cuando nos volvemos consumidores. Y es que no me van
a dejar mentir que hasta aquella persona que no tenía la facilidad o la
habilidad de negociación la ha desarrollado, todo con tal de cuidar el
presupuesto.
La realidad actual nos lleva a
reconocer que cada vez existen en menor cantidad aquellos consumidores que no
generan un proceso de compra mental o inconsciente, sino más bien nos
encontramos con un consumidor mucho más informado y conocedor del mercado y de
los productos que este ofrece, incluso muchas veces encontramos consumidores más
conocedores del producto que el propio representante de ventas.
Según los conceptos básicos de
mercadeo, el precio está contemplado como elemento del Marketing Mix (precio,
producto, plaza y promoción) y tiene la característica fundamental de ser la
única variable de las 4
anteriormente mencionadas que se puede controlar
y es aquella que afecta de una manera directa a las ganancias de una
organización.
La palabra control define
exactamente lo delicado del tema precio, ya que desde la perspectiva empresa
tenemos el poder para poder realizar variaciones al valor monetario de nuestros
productos y esto muchas veces es mal utilizado por aquel representante de ventas
que tiene que cumplir con una meta o aquella organización que trata de
contrarrestar a la competencia en base a estrategia de precios bajos.
Es bajo estas circunstancias
que resulta sumamente importante el conocimiento de nuestro producto, ya que
solamente cuando llegamos a conocer profundamente el servicio o producto que
estamos ofreciendo es que logramos darle el valor real al mismo.
Para lograr el
conocimiento de lo que vendemos,
es importante definir:
-Las características del
producto o servicio: separar y
distinguir los atributos que le darán valor a lo que vendo y que proveerán los
medios que permitan ofrecer los beneficios adicionales al cliente.
-Conocer los beneficios,
entendiendo por beneficios del
producto, que es todo aquello que nos hace ganar clientes por medio de
características específicas en términos de satisfacción de sus necesidades. Por
ejemplo ahorrar o ganar dinero, obtener un mejor servicio, aumentar su
producción, mejorar su seguridad, ahorrar tiempo, etc.
-y como último punto y tal vez
el que considero más importante es Utilizar el producto: No podemos hablar
acerca de beneficios, características o ni siquiera negociar con el cliente si
nunca hemos utilizado nuestro producto.
Al utilizar el producto
ofrecido nosotros conocemos de primera mano todos los aspectos anteriormente
mencionados, y no solamente damos argumentos de venta porque nos lo han
comentado o porque están en alguna guía de ventas, si no porque sabemos
exactamente para que sirve y a la larga esto generará el conocimiento especifico
del mercado meta al que queremos llegar y se verá
reflejado al final en una mayor rentabilidad de la empresa.