Perder el empleo es un evento que afecta tu vida
profesional, pero también la personal y tu salud; conoce las sugerencias de
expertos para sobrevivir este periodo y salir fortalecido de la crisis.
Perder el empleo es un golpe que impacta no sólo en el
ámbito laboral, las repercusiones que van desde la pérdida de autoestima hasta
la depresión, se instalan en el terreno personal y pueden ser un obstáculo para
hallar un nuevo trabajo.
Ser despedido es un episodio traumático que genera un
alto nivel de estrés y que se asocia con recuerdos dolorosos, de ahí la
necesidad de darle un tratamiento adecuado para evitar que se vuelva un lastre.
El tener un trabajo es sinónimo de estabilidad y
bienestar, independientemente de si nos gustaba o no, era el medio que nos
permitía generar ingresos y nos daba certidumbre (...), perderlo afecta el
estado de ánimo y la salud.
Las afectaciones no se limitan al despedido, al generar
un estado de ánimo deprimido, la angustia puede extenderse a la familia, amigos
o pareja y afectarlos negativamente.
A pesar de que el panorama es sombrío y el camino
difícil, la mayoría de las personas logra salir de esta etapa si necesidad de
ayuda profesional y supera el episodio.
Para algunos otros, el estrés puede ser benéfico, ya que
ayuda a tomar decisiones más acertadas en menor tiempo y da impulso para
continuar.
Sobreviviendo al despido
No existen recetas mágicas, pero sí algunas sugerencias
para pasar este mal trago y evitar que las enfermedades, la depresión y el
estrés se apoderen de tu vida.
1. Acepta tus emociones: Ser despedido es doloroso, más allá que lo hayas buscado o no, es un momento
donde puedes sentir muchas emociones
que estaban sepultadas en tu inconsciente y afloran con la fuerza de un volcán. Lo primero que debes hacer
es acepta el dolor, la rabia o tristeza que puedas llegar a sentir; no hay nada
peor que intentar tapar esos sentimientos y comenzar a juzgarte.
2.
No es una descalificación hacia ti: generalmente este hecho se asocia
con la manifestación de que no eres suficientemente bueno o capaz de conservar
un trabajo, en lugar de tomarlo como una oportunidad para obtener un empleo
mejor. Se recomienda repasar lo que aprendiste en tu ex trabajo y ver cuáles de
esas fortalezas y/o habilidades te servirán para tu próxima tarea. Cuando la
gente hace este ejercicio se da cuenta de que puede ser mejor en una tarea, que
es capaz de vincularse mejor con las personas o que su anterior empleo no era el
adecuado para explotar todo su potencial.
3.
Expresa tus sentimientos y compártelos: cuando hayas identificado el
sentimiento que te genera el despido: rabia, enojo, frustración, etcétera,
intenta compartirlo con gente cercana a ti. Obtener retroalimentación, consejos,
apoyo o sólo que te escuche tu familia, un colega o algún profesional puede ser
de valiosas oportunidades de crecimiento y ayudarte a conseguir un nuevo empleo
en el que tendrás mayor conciencia de tus habilidades.
4. Pon manos a la obra: no eches los consejos en
saco roto, una vez que hayas obtenido las sugerencias, concéntrate en buscar un
empleo que no sólo te pague la renta, sino en aquél que te permita desarrollar
tu creatividad y todo tu potencial. Acto seguido desarrolla un plan con metas específicas para tu búsqueda de
trabajo y ¡manos a la obra!