Lograr que los empleados trabajen
en equipo es una cualidad que se vuelve más apreciada en tiempos de crisis, cuando
las compañías necesitan aumentar su productividad y eficientar costos y procesos.
Coordinar un equipo integrado
por profesionistas de áreas diferentes o con ideas que se contraponen es una labor
esencial del líder, quien siempre debe encaminar a los trabajadores al cumplimiento
de objetivos y diseños de nuevas estrategias.
"La clave está en exprimir
la riqueza de todas esas ideas y fuerza laboral, que complementan las capacidades
de los empleados en pos de un objetivo, ayuda a planificar actividades y propicia
la responsabilidad compartida".
Aunque existen diferentes
métodos existen algunos consejos que pueden ayudar a lograr la cohesión necesaria:
El reconocimiento de las distintas
posiciones: Cuando se trabaja en equipo,
cada persona necesita expresar su punto de vista para aportar en beneficio del objetivo
y al mismo tiempo tomar una responsabilidad concreta.
Encontrar intereses comunes:
Es el paso crucial porque permite avanzar hacia el paso siguiente, y que ayuda a
la motivación y definición de estrategias que permitan acortar el tiempo establecido.
El logro de objetivos comunes:
Para avanzar en el logro de los objetivos comunes, los integrantes del equipo crean
opciones o alternativas válidas, a la vez que deciden que está dispuesto a aportar
cada uno, guiados por el coordinador del grupo.
Asumir diferentes roles:
Es necesario que cada miembro
de un equipo asuma un rol. "El encontrar roles positivos hace posible minimizar
el efecto de los roles negativos o individualidades que distorsionan el trabajo
en equipo".
Los expertos recomiendan separar
roles para un trabajo en equipo más eficiente:
1. El Coordinador:
Es capaz de generar sinergia
en el grupo. Aclara y define las metas. Promueve la toma de decisiones. Coordina
los esfuerzos de todos para alcanzar objetivos, aunque no ocupe el cargo de líder
y es capaz de delegar. Brinda toda la información requerida, o indica dónde o con
quién hablar para obtenerla. Genera un clima laboral agradable, de mutuo respeto,
donde nadie se siente juzgado ni rechazado.
2. El Creativo:
Aporta su imaginación y creatividad
al equipo. Resuelve problemas difíciles. Es una persona llena de ideas, fuente de
propuestas y sugerencias originales. Puede tener problemas para comunicarse y suele
ignorar los detalles.
3. El Investigador:
Es extrovertido y entusiasta.
Busca oportunidades. Es comunicativo. Su papel principal es evitar que el equipo
se quede estancado. Aporta ideas originales conocidas por sus lecturas, observaciones,
experiencias u otras fuentes externas.
4. El Impulsor:
Es un individuo retador y dinámico. Puede trabajar bajo presión. Tiene iniciativa
y coraje para superar obstáculos. Su energía empuja a los demás para avanzar en
el trabajo.
5. El Evaluador:
Es serio y perspicaz. Percibe las oposiciones y juzga con exactitud. Analiza las
ideas presentadas, valora sus pros y sus contras y proporciona instrumentos de análisis
para que el equipo pueda decidirse por la alternativa más adecuada.
6. El Cohesionador:
Es cooperador y apacible. Escucha a los demás y evita los enfrentamientos. Es sensible
para identificar necesidades e inquietudes de los demás miembros. Sirve de puente
en el manejo de conflictos.
7. El Implementador:
Es el organizador práctico
que transforma las decisiones y estrategias en tareas definidas y realizables, que
los miembros del equipo puedan manejar.
8. El Finalizador:
Se preocupa por lo que puede
estar mal realizado y por los detalles para asegurarse de que se ha hecho todo;
es el meticuloso del equipo, el que vela por no dejar nada que hacer.
9. El Especialista:
Se interesa por una sola cosa a la vez. Cumple con sus obligaciones y aporta conocimientos
técnicos específicos. Contribuye solamente cuando conoce del tema.