La calidad del recurso humano, lo determina la calidad del sistema educativo y éste último está en crisis en nuestros países

junio 24, 2011 09:17 by Admin

Las discusiones de los académicos, los pedagogos y los docentes, sobre cómo mejorar los indicadores de la educación en nuestros países, tienen algunos puntos de consenso. No se puede mejorar la misma, si no primero se arremete con una reingeniería total al sistema educativo. Pero veamos el caso de Guatemala, y para ello revisamos el análisis realizado por el Centro de Investigaciones Nacionales CIEN, “Diagnóstico Sector Educación: ¿Se puede mejorar la calidad de la educación para aprovechar el siglo XXI?” Según dicho estudio el guatemalteco promedio tiene alrededor de 5 años de estudio (no completa los estudios primarios), el hondureño y el nicaragüense el promedio es de 6 años de estudio, el salvadoreño de 7 años y el costarricense de 8 años. Cómo referencia indica países que hace 40 años estaban en situación similar, ahora cómo el caso de China tienen 8 años, Corea del Sur con 12 y Singapur con 15 años (el triple de Guatemala). En los últimos gobiernos se ha mejorado en Guatemala en cuanto a cobertura, principalmente en el actual, pero no se ha mejorado prácticamente nada en cuanto a la calidad del proceso enseñanza aprendizaje. A pesar de lo anterior los datos disponibles del año 2009 muestran que el 40% de los jóvenes entre 13 y 18 años se encuentran fuera del sistema educativo, y este porcentaje es aún más alto si se incluye a jóvenes entre 15 y 18 años, llegando entonces a un alarmante 60%. Tenemos pues fuera del sistema educativo a la mayoría de nuestros jóvenes. Lo anterior por si sólo es un indicador que nos pone contra la pared. Pero si se analiza por el lado de la calidad de los que si asisten y son parte del sistema, también hay preocupación, ya que en un mundo globalizado y de competencia creciente e interrelacionada, no es posible estar satisfechos con indicadores cómo son los resultados de las pruebas de los alumnos del sector oficial (2008) que promediaban un desempeño en la prueba de lenguaje de 35.3%, y de 53.15 en matemáticas. Pero el problema comienza, en que las pruebas aplicadas a los aspirantes de maestros y docentes también arrojaron resultados de 37% en matemáticas y 57% en lenguaje. En manos de éstos últimos, si no se hace algo contundente al respecto, estará la formación de nuestros niños y jóvenes en sus primeros y básicos años de formación.

Como consecuencia de lo anterior el estudio hace el señalamiento “que sin contar con calidad educativa nuestros niños y jóvenes que asisten a la escuela tendrán dificultades de desempeñarse económica y socialmente respecto a las demandas del siglo XXI, debido a que la educación que han recibido no tiene impacto positivo para la vida ni para el trabajo.”

Lo anterior desnuda una cruda y lamentable realidad, nuestros países y para el ejemplo Guatemala tienen fuertes rezagos en cuanto educación y formación de su capital humano. Si a nivel primario y básico estamos rezagados con respecto a otros países, también lo estamos a nivel universitario. Se estima que la masa estudiantil universitaria en Guatemala está por el orden de los 312,700 estudiantes en 13 universidades reconocidas, y se tiene una oferta de 934 carreras entre técnicas, diplomados, licenciaturas, postgrados, maestrías y doctorados. La educación superior en Guatemala representa aproximadamente un 12 %, es decir que sólo 12 de cada 100 guatemaltecos entre 18 y 24 años está matriculado en un centro de estudios superiores. Este indicador de acuerdo a los expertos es uno de los más bajos de Latinoamérica. Para nivel de comparación en el caso de Costa Rica el indicador es del 35%.

Lo anterior sólo nos muestra el nivel de cobertura, pero también demos analizar el factor calidad, tan importante o más que el primero. Solamente la calidad de la educación superior permite el desarrollo de las competencias del capital humano que requieren las empresas y los empleos del mañana.

En lo anterior en Guatemala ha habido avances en los últimos años. Nuestras universidades han venido trabajando en mejorar sus sistemas de estudios y sus pensum, adecuándolos a las exigencias y demandas del mercado del trabajo. Asimismo ha sido notoria la introducción a todo nivel de la informática e internet y el uso de nuevas tecnologías, y un incremento en la inversión en laboratorios.

Los esfuerzos realizados han comenzado a dar frutos. Se han desarrollado procesos para mejorar la calidad educativa y dotado de infraestructura, bibliotecas físicas y virtuales, y equipos para hacer más eficaz el proceso enseñanza aprendizaje. Los resultados se han evidenciado en que algunas carreras hayan podidos ser certificadas de acuerdo a normas internacionales por empresas reconocidas de acreditamiento, esto es caso de la Universidad Rafael Landivar, del Valle, Francisco Marroquín y la Universidad de San Carlos. Consideramos que se está caminando en la vía correcta, aunque haga falto mucho trecho en cuanto a investigación y desarrollo de tecnológicas para la aplicación de la ciencia, la industria, la agricultura y el manejo sostenido de nuestros recursos naturales.

¿Entonces las empresas y los responsables de los recursos humanos cuál debería ser su papel?, deberán estar en constante interacción con el sistema educativo nacional y convertirse en interlocutores validos para llevar el mensaje de que tipo y calidad de profesionales, técnicos y científicos requiere para sus procesos y operaciones con el objetivo de producir productos y servicios de clase mundial. Son los que deberían establecer los perfiles deseables de competencias que nuestros centros de educación deberían privilegiar y formar en sus alumnos y futuros egresados. Nuestros recursos económicos, financieros y tecnológicos son escasos, por ello necesitamos priorizar para poder llegar un día a cerrar la brecha con los países desarrollados. Deberíamos apostar por una formación de calidad para nuestros recursos humanos. Las empresas nuestras requieren de los mejores y para ello debemos todos apoyar la mejora integral de nuestros sistemas educativos, tanto a nivel primario, básico, como universitario. Apostar por la educación debe pasar del verbo a la acción.

Por:
Ing. Ronald D. Echeverría
Director General
Firma: -ACE- Asesores y Consultores Empresariales
www.acesuconsultor.com

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